Errores Refractivos


Miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia

Para una visión nítida es necesario que la córnea (la ventana transparente más anterior del ojo) y el cristalino (situado detrás de la pupila), que actúan como unas lentes, hagan que los rayos de luz incidan en la retina, situada en la parte más posterior del globo ocular. La retina recibe las formas de los objetos y la luz, y transmiten esta información al cerebro a través del nervio óptico. El cerebro reconoce los objetos e “interpreta” esta información.

La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son causados por diferencias en la longitud o en la forma del ojo. La presbicia (o vista cansada), en cambio, se produce cuando el cristalino, a causa de la edad, pierde capacidad de enfocar los objetos que hay cerca suyo.
Todas estas condiciones se denominan “errores refractivos” porque los ojos afectados no pueden enfocar correctamente los objetos sobre la retina.

Los síntomas principales de los errores refractivos son la visión borrosa, picazón, sensación de tensión en los ojos y, ocasionalmente, dolor de cabeza, estos últimos provocados por un sobreesfuerzo continuado. Estos síntomas suelen desaparecer al corregir el defecto, ya sea con anteojos, lentes de contacto o por cirugía.

¿Qué es la miopía (visión de cerca, o visión corta)?

La miopía es la situación en que los ojos pueden “registrar” bien los objetos que están cerca, pero no pueden enfocarlos con claridad de lejos. Es un error refractivo que suele ser detectado durante la infancia. Los niños miopes se aproximan mucho al objeto cuando realizan tareas de cerca, como leer y escribir. En el colegio se acercan a la pizarra para verla. Desde que se detecta hasta 20 años de edad, la miopía puede ir aumentando, a veces tan rápidamente que se necesitan cambios de anteojos muy seguidos. A partir de los 20 años, las variaciones suelen ser menores y mucho más lentas. Leer mucho, iluminaciones deficientes, factores nutricionales o utilizar lentes de contacto no causan la miopía ni influyen sobre su evolución.
Las miopías de más de 6 dioptrías se consideran “altas” y necesitan controles periódicos de la retina,ya que pueden aparecer desprendimientos de retina con más frecuencia que en un ojo normal.

El ojo miope es habitualmente más alargado de lo normal. En estas condiciones, las “lentes” naturales del ojo (córnea y cristalino) no pueden enfocar suficientemente bien los objetos que están lejos, que quedan enfocados por delante de la retina.
La miopía también puede ser debida a cambios en la forma de la córnea o del cristalino, aunque más raramente. En cualquier caso, el resultado final es el mismo: los objetos quedan enfocados por delante de la retina.

¿Qué es la hipermetropía?

En la hipermetropía, el ojo es habitualmente más corto de lo normal (al contrario que en la miopía). Esto hace que los objetos que están cerca no puedan ser enfocados sobre la retina, sino por detrás suyo. También puede ser causada por córneas demasiado planas o por cristalinos muy delgados, pero esto, al igual que en la miopía, es mucho menos frecuente.
Todos los niños al nacer tienden a ser hipermétropes en mayor o menor grado. Cuando el ojo va creciendo y se hace más largo, la hipermetropía desciende o desaparece. A pesar de la hipermetropía, habitualmente los niños suelen ver con claridad tanto los objetos que están lejos como los que están cerca, gracias a la gran potencia de enfocar que tiene el cristalino joven, lo cual compensa la cortedad del ojo.
A veces, la hipermetropía en los niños se asocia a cierto grado de estrabismo (desviación de los ojos) por un desajuste de los músculos oculares, que han de realizar constantes esfuerzos para enfocar los objetos que están cerca.
Son frecuentes los dolores de cabeza, los ojos rojos y la falta de interés por la lectura. Es imprescindible corregir en los niños las hipermetropías al igual que cualquier otro defecto refractivo, que sea capaz de provocar disminución en la visión, por pequeña que sea.

¿Qué es el astigmatismo?

Para una visión normal y no distorsionada, la córnea ha de ser lisa y con una curvatura parecida en todas las direcciones. Las personas con astigmatismo tienen una córnea más curvada en una dirección que en otra. El astigmatismo provoca, en general, visión borrosa o distorsionada para los objetos situados a una cierta distancia. Podríamos compararla a las imágenes que aparecen en aquellos espejos en que las personas se ven muy altas, muy bajas o muy delgadas. El astigmatismo es generalmente hereditario y se presenta en edades muy tempranas. No suele modificarse a lo largo de la vida. En general los astigmatismos son leves y no siempre requieren corrección. Otras veces, el astigmatismo corneal puede ser consecuencia de una cirugía anterior (cirugía de cataratas o transplante de córnea)

¿Qué es la presbicia?

Si usted tiene presbicia, tiene una pérdida en la habilidad para enfocar que ocurre al envejecer. La mayoría de las personas tienen entre 40 y 50 años cuando se dan cuenta por primera vez que están perdiendo su habilidad para ver los objetos o leer lo que está cerca de sus ojos. Las letras de la guía telefónica se hacen “demasiado pequeñas” para poder leerlas.

Tienen que sostener el periódico a más distancia de sus ojos para poder verlo claramente. Al mismo tiempo, su habilidad para enfocar los objetos distantes se mantiene normal.

Anteojos y lentes de contacto

Los anteojos (de cerca, de lejos, bifocales, progresivos, con filtros solares) no suelen suponer ningún problema para las personas con defectos de refracciones leves o que no necesitan utilizarlos permanentemente.
Las lentes de contacto pueden ser duras, rígidas permeables al gas y blandas. Las lentes duras actualmente se utilizan muy poco. Las lentes rígidas permeables al gas son, en general, las menos perjudiciales para el ojo, ya que son las más permeables al oxígeno. Pueden corregir astigmatismos mejor que las blandas. Las lentes blandas, más confortables que las anteriores, pueden presentar ocasionalmente intolerancias después de un tiempo variable de utilización.
Las lentes de contacto no solamente son útiles desde el punto de vista estético, sino porque permiten una mejor calidad visual que los anteojos, permitiendo además una visión lateral tan buena como la frontal.

Cirugía Refractiva

La tercera alternativa es la cirugía. Muchas personas con defectos de refracción no desean tener que depender de los anteojos para realizar cualquier actividad. Las lentes de contacto no suponen una solución para todos ellos. Circunstancias especiales (bomberos, policía…) así como la actividad individual, deportiva o la intolerancia física o psíquica a las lentes de contacto hacen pensar en una intervención quirúrgica. No todos los problemas refractivos y no todas las personas pueden ser candidatos a este tipo de cirugía.
El medico oftalmólogo, luego de un minucioso examen del paciente, será el que finalmente decida si la cirugía es aconsejable y cual será el tipo de intervención.
El objetivo básico de esta cirugía es, sin lugar a dudas, la satisfacción y felicidad de nuestro paciente, mejorando su capacidad visual mientras practica sus actividades normales.
Generalmente, reduce o elimina su dependencia a las lentes correctoras.

Técnica quirúrgica

La cirugía refractiva corneal se realiza bajo anestesia tópica (solo con gotas), no requiere internación, ya que se realiza de forma ambulatoria. El ojo se ocluye con parche durante 24 hs, o protector ocular plástico y luego se colocan gotas de antibióticos durante 15 días.
Esta cirugía tiene una duración aproximada de 3 a 5 minutos, siendo absolutamente indolora.
El procedimiento que utilizamos actualmente, es la queratomileusis in situ asistida con láser o LASIK.
El objetivo es moldear la superficie corneal anterior de manera que corrija el defecto refractivo del ojo tratado, tal y como lo haría una lente de contacto (por ej. si tratamos un ojo miope, nuestro objetivo es aplanar la zona central en función del número de dioptrías a corregir).
La decisión se basa también en otros factores particulares como: la edad, profesión, actividad deportiva, y examen oftalmológico de ambos ojos.
El LASIK combina las ventajas de la cirugía lamelar, esto es respetar la integridad de la parte más anterior de la córnea, con la precisión en la microextracción del tejido y el mantenimiento de la integridad estructural de la córnea que nos ofrece la tecnología láser.
Otros pacientes son candidatos a Cirugía Refractiva Intraocular, en especial en aquellos ojos adultos que presentan cierto grado de opacificación del cristalino, o dicho de otro modo, que están empezando a desarrollar una catarata. Nuestro objetivo es entonces sustituirlo por una lente intraocular con el grado exacto de dioptrías que precise cada paciente.
Esta cirugía, en caso de estar indicada, se realiza también en forma ambulatoria, (sin internación), bajo anestesia local.