Descompresión Orbitaria


Definición

La descompresión orbitaria ósea es una intervención quirúrgica que busca reducir el exoftalmos (ojo salido para afuera) a través de la apertura de las paredes de hueso de la órbita, permitiendo de esa manera la expansión del contenido graso de la órbita en los espacios vecinos.
La descompresión orbitaria ósea se realiza con frecuencia en exoftalmos severos secundarios a la enfermedad de Graves-Basedow, y en algunos casos en miopías altas.
La enfermedad de Graves-Basedow es una alteración de la tiroides que frecuentemente tiene repercusión en el contenido orbitario y en los párpados: infiltración edematosa de la grasa, músculos oculomotores aumentados de volumen, fenómenos de retracción fibrosa de los párpados. Generalmente moderados y controlados por el tratamiento del hipertiroidismo, la exoftalmía puede ser muy severa y provocar una degradación estética a la que se le pueden agregar complicaciones de úlceras cornéales por exposición, alteración de los movimientos oculares con visión doble, y a veces sufrimiento del nervio óptico por compresión o estiramiento.

Tratamiento

La descompresión orbitaria ósea puede ser necesaria de urgencia para los casos más severos. Generalmente es propuesta para reducir las exoftalmías que no responden favorablemente al tratamiento médico con corticoides o radioterapia externa, y que se encuentran estables clínicamente desde hace varios meses.
Las motivaciones de una descompresión orbitaria ósea son por lo tanto, según el caso, funcionales o estéticas. La operación debe respetar un orden: reducir primero el exoftalmos, corregir los problemas oculomotores si los hubiera y finalmente corregir las mal posiciones palpebrales y las bolsas palpebrales.
Hay dos alternativas a la descompresión orbitaria ósea: realizar solamente lipectomía, que busca reducir el exoftalmos retirando directamente la grasa orbitaria sin tocar las paredes óseas, o reducir la abertura de los párpados para de esa manera disimular el exoftalmos. En la práctica estos dos procedimientos pueden asociarse a la descompresión orbitaria ósea.

Procedimiento de la descompresión orbitaria ósea
La anestesia general es imperativa para realizar la apertura de las paredes óseas de la órbita. Las dos órbitas pueden ser generalmente operadas en el mismo acto quirúrgico. La apertura de las paredes inferiores e internas es la más efectiva ya que permiten la expansión de los tejidos hacia los senos maxilares y etmoidales. La vía de abordaje es, según el cirujano, a través del párpado inferior, ya sea por la piel o en el fondo de saco conjuntival. También es posible realizar un abordaje a través de los senos paranasales con la ayuda de un endoscopio. En las exoftalmías más severas se puede abrir una tercera pared externa a través de una incisión cutánea en la sien o en el cuero cabelludo. Una porción de hueso puede a veces ser desplazada hacia adelante para reducir el aspecto de salido del ojo. La pared superior de la órbita no se toca ya que está en contacto con el cerebro.

Evolución postquirúrgica habitual
El retroceso de los ojos en general es perceptible en el transcurso de la cirugía, pero seguirá durante 1 a 3 meses después de la cirugía.
Se le dará un tratamiento antiinflamatorio (generalmente con corticoides por vía oral) y antibióticos.
En general el postquirúrgico es poco doloroso y el paciente puede ser dado de alta a las 24 o 48 horas.
Se recomienda no trabajar por 15 días en los casos simples, pero esto siempre depende de la actividad del paciente.
Se puede esperar una mejoría del exoftalmos de 3 a 8 milímetros.

Complicaciones

Una serie de complicaciones son posibles y es importante que las conozca, sobre todo si la indicación de la cirugía es principalmente estética.
La anestesia en el territorio del nervio infraorbitario (mejilla, nariz, labio, paladar superior) es casi constante, inclusive aunque el nervio sea bien separado. La recuperación de la sensibilidad generalmente ocurre en varias semanas y comienza con una sensación de hormigueo en la zona anestesiada. En algunos pocos casos la anestesia puede ser permanente.
El sangrado nasal y molestias sinusales son frecuentes inmediatamente luego de la cirugía. La sinusitis es rara. Los edemas palpebrales y los hematomas son variables y a veces muy importantes. Hay que evitar sonarse la nariz por varios días ya que existe la posibilidad de que pase aire a la órbita o a los párpados.
La visión doble (diplopía) puede modificarse en más o en menos si ya existía antes de la cirugía. Entre un 5 a 20% de los casos puede aparecer una diplopía que no existiera previamente. Esta desaparecerá en la mitad de los casos en varias semanas. En los casos en que la diplopía no se corrija y moleste al paciente, puede corregirse con una cirugía varios meses después.
La posición de los párpados puede ser modificada por la cirugía, lo que puede a veces justificar otra cirugía.
Existe riesgo de  pérdida de la visión  debido a un hematoma compresivo o por espasmo vascular del nervio óptico, sobre todo si éste ya está alterado previamente.