Cirugía de las Vías Lagrimales – Intubación Bicanalicular


Información General

La vía lagrimal conduce a la lágrima, que continuamente se está produciendo para lubricar el ojo, hasta las fosas nasales. Si existe un estrechamiento o una obstrucción esa lágrima no  pasa a las fosas nasales, sino que se derrama al exterior (epifora).
El tipo de anestesia requerida será la indicada por el anestesiólogo. Es posible que, durante o después de la intervención, sea necesaria la utilización de sangre y/o hemoderivados. También es necesario que advierta de posibles alergias medicamentosas, alteraciones de la coagulación, enfermedades cardiopulmonares, existencia de prótesis, marcapasos, medicaciones actuales o cualquier otra circunstancia.

En que consiste la intubación de la vía lagrimal bicanalicular

En caso de lagrimeo con ligera estenosis de las vías lagrimales está indicada la intubación de las mismas con tubos de silicona y mantenerlos durante unos 6 meses aproximadamente.
El porcentaje de éxito es de aproximadamente un 75%. Se puede repetir la intubación si después de quitados los tubos, el lagrimeo vuelve a aparecer.
También existe la posibilidad de que durante la cirugía haya que realizar modificaciones del procedimiento por los hallazgos intraoperatorios para proporcionar un tratamiento más adecuado.

Riesgos de la intubación de la vía Lagrimal

A pesar de la adecuada elección de la técnica y de su correcta realización, pueden presentarse efectos indeseables, tanto los comunes derivados de toda intervención y que  pueden  afectar  a todos los órganos y sistemas, como los debidos a la situación vital del paciente (diabetes, cardiopatía, hipertensión, edad avanzada, anemia, obesidad y los específicos del procedimiento:

  • Persistencia del lagrimeo, aproximadamente en un 5%.
  • Hemorragias severas.
  • Infecciones graves.
  • Formación de una cicatriz antiestética.

Estas tres últimas complicaciones se presentan en un porcentaje muy bajo.

Estas complicaciones habitualmente se resuelven con tratamiento médico (medicamentos, sueros, etc.) pero pueden llegar a requerir una reintervención, en algunos casos de urgencia.

Ningún procedimiento invasivo está absolutamente exento de riesgos importantes, incluyendo el de mortalidad, si bien esta posibilidad es bastante infrecuente.